John Constantine

Exorcista, demonólogo y ocasional aficionado en las artes oscuras.

John Constantine se encuentra en una clínica psiquiátrica. Una paciente dibuja en una pared llena de bichos.

Después del exorcismo se da cuenta que ella había incorporado una entidad para dejarle un mensaje y se va del manicomio.

En la ciudad Liv es perseguida por Furcifer, un demonio del círculo interior que puede manejar la energía eléctrica. Se abre un agujero de fuego en medio de la playa de estacionamiento. Ella corre y la cruza un taxi del que baja el demonólogo para luego darle su tarjeta, porque sabe que va a necesitarla. Una amiga la lleva a su departamento y después muere. La co-protagonista había sido protegida por un Ojo de Horus tallado en su puerta y un medio círculo de sal en el piso.

Más tarde, ella se encuentra con Constantine, él le habla sobre su padre y le entrega un medallón, pero son interrumpidos por Furcifer quién está incorporado en el cadáver de la amiga de la joven e intenta matarla. La muchacha logra escapar. Luego, vuelve a encontrarse con el protagonista principal, él le muestra los poderes del medallón en las vías del tren. En el camino hacía la casa del padre de la joven, aparece de nuevo el demonio eléctrico y mata a Chas”.

Cuando llegan a la residencia se encuentran con un sinfín de cosas relacionadas con el ocultismo. John descubre la forma de paliar a la entidad que persigue a la señorita. Más tarde, contacta a un viejo amigo para jaquear la red eléctrica de la ciudad.

Finalmente, en la terraza de un edificio, enfrenta al demonio en cuestión y gracias a una serie de simbolismos, oraciones y ayuda extra logra vencerlo.

Más adelante, John trabaja acompañado de Zed Martin, una clarisintiente y clarividente que lo ayuda a ubicar los problemas, pero sólo se vale de ella para dar con lugares específicos. Las dificultades esotéricas las resuelve él solo. Lo que pueda suceder entre ellos, queda en la imaginación de cada uno y/o en los sucesos futuros.

Ahora bien ¿Qué pasa con el personaje de John Constantine? Matt Ryan interpreta a un sujeto que carga en su psiquis y en su alma los propios fracasos del pasado, la inevitabilidad del ser, el profundo autodesprecio de cuando las cosas salen mal y afectan a otros. Por momentos parece que está por encerrarse en el baño a inyectarse heroína. El pasado lo atormenta de tal manera que lo lleva hasta a una clínica psiquiátrica, dónde se da terapia de electrochoque a voluntad. El recuerdo de esa niña que fue arrastrada hasta el infierno, debido a su negligencia, lo trastorna de manera “negativa” e irreversible. Tosco para con su estética, parece un alma errante con más de una condena por cumplir. Es como si cenara con dementor todas las noches.

La necesidad de trabajar solo para evitar daños colaterales se vuelve su sello, eso lo hace un lobo solitario del ocultismo. Aunque para eliminar seres del mal necesita la clarividencia y percepción corporizada en una mujer. El hecho de que su Watson sea una señorita con dones que él carece lo convierte en un ser vulnerable en ciertos aspectos. Lo muestra como un hombre instruido en sus artes, pero carente en muchas otras cosas. No puede tenerlo todo.

Con esas tempestades internas ¿quién puede tener fuerzas suficientes para enviar a los demonios directo al infierno?

Habría que verlo, porque parece que sus bajezas y malos recuerdos son su propio combustible autogenerado. También, sería bueno ver cuanto tarda en fallar y hasta dónde puede luchar. Qué hace y cómo lo hace también dependerá de quién tenga en frente.

Éste Constantine es como un mix de Doctor House, el Sherlock de Benedict Cumberbatch y su mala versión de Elementary, no por el acento gales sino por sus actitudes arrogantes y su pose de sabelotodo. Hay un nuevo Vicodin oculto, una pared llena de disparos y una vía descarriada a mitad de camino. Pero por sobre todo eso está el atractivo de la magia, el arte adivinatorio, los ángeles y demonios, las artes oscuras y los exorcismos venideros. John es: el hijo que nunca tuvieron juntos Harry Potter y Draco Malfoy. El chico que estaba destinado a Griffindor, pero eligió Slytherin y abandonó sus estudios en Hogwarts para hacer su propio camino, más amplio pero también más turbulento. No se hubiera unido a los Mortifagos, porque prefiere trabajar solo, pero tal vez hubiera salido a buscar los Horrocruxes.

Mas allá de las diversas similitudes con ajenos, espero que la serie del exorcista londinense pueda hacerse su propio espacio con el correr de los episodios y borre por completo los malos recuerdos que dejó el film de 2005. Y, por qué no, tenga algún sexorcismo.

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