Absurdos

No cambia, se queda ahí estancado y adormecida en su burbuja, flotando a milímetros del piso. Los años lo vieron pasar. Vieron como sus quejas seguían intactas con las mismas etiquetas. Sus manos alejaban las mismas cosas que nunca se esforzó por comprender o conocer.

Crecieron. Sus almohadas dentro de su propia burbuja. Crearon. Un mundo acolchado. Siguieron creciendo. Ella seguía durmiendo. Crecieron tanto que lo llevaron a la asfixia. La asfixia la mató. Se convirtió en su propia burbuja. Se convirtió en piedra. Se desintegró al darse contra el piso.

Y todo fue un absurdo peor que la muerte.

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