¡Tsugumi, la jodiste de nuevo!

Diario de lectura de: «Tsugumi» (1989), Banana Yoshimoto.

Jueves, el comienzo

Describe situaciones y comportamientos hablando del cuerpo de las personas. Como por ejemplo: el agotamiento con el jadeo, el ocultar algo con un rostro inexpresivo.

María llega a ver a su prima con sus mismos ojos, ya que Tsugumi no es mala, sino más bien extraña por las dificultades de su salud. Un elemento fundamental para describirla es Pochi, el perro, la relación entre ambos y particularmente el comienzo son dos grandes factores que indican cómo el mundo ve a la prima de María.

Portada japonesa realizada por Yoko Yamamoto.

Domingo, dos semanas después

Apenas terminé de leer la novela.

Siento que pasé un verano con María y sus primas. La forma en la cual la autora describe los paisajes y presenta los momentos es encantadora. «Viajar» a ese hostal fue una agradable caminata. Tengo la sensación una noche simplemente salí a caminar y llegué ahí. Al momento de emprender el regreso caminé por la orilla de la playa hasta llegar a casa. Puedo sentir el mar de Japón del otro lado de la calle. Creo que el libro es un pedacito de aquel lejano mar y me encanta. Quiero irme a pasar un verano en un hostel cerca del mar japonés.

El transitar la novela al hombro de María me provocó una actitud de espectadora no tan ansiosa como otras veces, gracias a la forma en que cuenta la historia. Esperé que las cosas sucedieran tal y como se dan el paso de los días cuando estás de vacaciones: en calma. Algo sencillo, no por eso aburrido ni menos bonito que otros casos.

En una frase puntual de una de las protagonistas escribí «Quiero conocerla», esto significa un deseo de seguir leyendo a Banana Yoshimoto, aunque de momento desconozco si sus otros personajes me provocarán el mismo nivel de empatía. Lo que sí sé es que quiero seguir caminando con ella, sea en Japón u otros lugares del mundo. Su estilo es una brisa marina acariciándote el rostro. Con breves líneas describe la violencia de un profundo enojo, la felicidad de un amor de verano, el abandono de un lugar querido o el comienzo de una nueva etapa en la vida.

¿Cómo encontré a Banana Yoshimoto?

La encontré después de leer «Sputnik, mi amor» de Haruki Murakami, tras un efecto de empatía con el personaje femenino amado por el narrador que motivó el extrañar a Amelie Nothomb. Casi tanto como querer volver a leerla, no así el hecho de encontrarme con su visceralidad. Quería una nueva autora (trato de leer un autor y una autora sucesivamente), también quería literatura japonesa. Banana Yoshimoto dio en la tecla, una tecla que pienso seguir presionando varias veces.

Viaje directo a Japón

Por cierto, potencia mucho la experiencia escuchar música japonesa. Las playlist que escuché durante la lectura fueron éstas:

Japanese Traditional Music

Chiling in Japan

Road Trip to Tokio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.